El tatuaje llegó a mi vida mucho antes de convertirse en mi profesión. En 2021 comencé a tatuar de manera profesional, aunque llevo explorando la piel sintética como soporte artístico desde 2018. Durante la pandemia entendí que este era mi camino y decidí mudarme a Valladolid, donde encontré un espacio en el que crecer y desarrollarme como artista.
Aunque el tatuaje es el eje principal de mi trabajo, mi inquietud creativa va más allá de la piel. La pintura y otras disciplinas artísticas forman parte de mi proceso, influyendo directamente en mi manera de componer, entender el color y construir imágenes.
Mi trabajo está profundamente influenciado por el art nouveau, el barroco y la escultura, disciplinas que dialogan en mis piezas tomando referencias del manga, la animación y los videojuegos. Este cruce de lenguajes da lugar a un estilo neotradicional muy personal, donde conviven lo clásico y lo contemporáneo.
Busco el contraste entre formas planas y colores sólidos con figuras orgánicas y vegetación ornamental, creando composiciones equilibradas que respiren movimiento y fuerza visual, siempre desde mi propio lenguaje.
Viajar, asistir a convenciones y realizar guest spots, tanto en España como en Europa, forma parte esencial de mi proceso creativo: una forma de aprender, compartir y seguir evolucionando.
Cada tatuaje es una pieza única, una experiencia irrepetible en la que la idea inicial se transforma en algo nuevo y especial.
Esta es mi forma de entender el tatuaje, es mi forma de moverme en el mundo.